Taphrina deformans o lepra del melocotonero

Taphrina deformans o lepra del melocotonero

Taphrina deformans es un hongo también conocido como Exoascus deformans y comúnmente como abolladura o lepra del melocotonero.

EPPO CODE: TAPHDE

Pertenece al orden Taphrinales y a la familia Taphrinaceae.

Son hongos parásitos de las plantas, además de endoparasitarios. Son comunes en especies del género Prunus (melocotonero, ciruelo, cerezo).

Este hongo presenta grandes cambios de morfología en las diferentes etapas de su ciclo vital. En la primera fase son hongos unicelulares saprófitos, pero en su estado parasítico los encontramos en forma de hongo filamentoso. Posee ascosporas esféricas u ovoides que miden entre 3 y 7 µm de diámetro.

Este hongo tiene la capacidad de sobrevivir durante el invierno en forma de ascospora sobre la superficie de la planta. Se mantiene latente hasta la primavera, y cuando las hojas salen de los brotes de las plantas las infectan.

Para su desarrollo, requieren un ambiente húmedo, con un mínimo de 3 mm de lluvias durante al menos 12,5 horas. Una temperatura que oscile entre 12ºC y 16ºC es favorable para el crecimiento fúngico.

¿Qué síntomas produce su infección?

Los síntomas de la infección por Taphrina deformans suelen aparecer alrededor de dos semanas después de la salida de las hojas.

Este hongo afecta principalmente a las hojas y produce unas abolladuras amarillentas en las hojas, que se acaban tornándose rojizas y deformándose. Esta distorsión de la hoja se debe a que los hongos estimulan un nivel de crecimiento y división de células más elevado que lo normal.

Además, en el envés de la hoja florece una especie de pelusa blanquecina conforme la infección progresa.

taphrina deformans
Diferentes sintomatologías del hongo, Fotos: Arriba derecha: José Ignacio Fernández Simon; arriba izquierda: I.Sáček, senior; abajo derecha: ; abajo izquierda: José Ignacio Fernández Simon

Las ascas del hongo Taphrina deformans, (célula sexual productora de esporas) se desarrollan en el espacio intercelular. Secretan enzimas como la celulasa, que degradan polisacáridos presentes en la pared celular de las células vegetales. Asimismo, altera la membrana plasmática y produce un efecto de hiperplasia.

Todo esto conlleva la ruptura de la cutícula de las hojas, produciendo la lisis de la pared celular. La ruptura de las ascas produce la liberación de esporas hacia el tejido sano, extendiéndose por el árbol e incluso a otros árboles arrastradas por el viento.

Importancia económica

El ataque de este microorganismo no produce la muerte del árbol, pero desencadena la caída prematura de las hojas, que se traduce en la disminución de la actividad vegetativa del árbol frutal.

La defoliación contribuye también a que los frutos estén más expuestos al sol y puedan sufrir daños.

Pero no solo afecta a las hojas, sino que también puede aparecer en los frutos jóvenes, ocasionando pérdidas en la cosecha.

¿Cómo podemos tratar la infección?

Lo tratamientos más favorable son los tratamientos preventivos, que son mucho más efectivos que los curativos. Deberán llevarse a cabo en primavera antes de que comiencen a surgir los primeros brotes (estado fenológico D), y cuando acaba el otoño.

El tratamiento preventivo se basa en el uso de compuestos cúpricos. Algunas de las materias activas son: Captan, Dodidna, Mancozeb y Tiram.

Hay que tener en cuenta que el uso excesivo de estos productos ricos en cobre puede ser perjudiciales para el medio ambiente. La tierra puede volverse tóxica para los organismos que viven en ella, y si llega a los acuíferos, puede dañar a algunas especies acuáticas.

En Valencia, Neval ha hecho varios ensayos de eficacia con Taphrina deformans, en la zona de Carlet, donde se pueden encontrar parcelas de melocotonero ecológico, o con problemas severos de esta enfermedad.

Los tratamientos suelen comenzar en invierno con preventivos y el árbol sin hojas, prolongándose hasta su brotación.

Actualmente, no se conoce ninguna variedad completamente insensible a este parásito, pero sí que podemos encontrar algunas variedades más resistentes. Entre ellas destacan Muir, Q-18, Indian Free y Frost.

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